Tunkamandy
martes, 14 de enero de 2025
Adivinanzas desde el baúl de mi abuelo
martes, 31 de diciembre de 2024
No todas las madres son buenas
Es reveladora la madurez en la madre
Cuando entiende al cuidar su retoño
Que no todas las madres son buenas
Si hubiese bondad en la mía
Tendríamos dicha en las comidas y amor por la vida desbordante.
No todas las madres son buenas.
Tampoco incondicionales, no son fieles, ni dulces.
Transforman tu camino en calumnias cuando aun no entiendes su significado.
No todas las madres son buenas.
Cuando vas gestando el corazón, te alimentan de amargura, desequilibrios, normalizando en tu inconsciente el sufrimiento gratuito, el castigo e incertidumbre, la violencia.
No todas las madres son buenas
Correas, ollas, suecos, palos de escoba y platos, entre otras cosas usaba como armas voladoras
No todas las madres son buenas.
Al escucharla llegar del trabajo, me escondía por si acaso.
No todas las madres son buenas
Tal vez la que me trajo piensa que no soy hija de mi padre
Tal vez la que me trajo cree que mi hija no debe brillar
Tal vez la que me trajo prefiere el dinero a todo
Tal vez el color de mi piel...
Tal vez la que me trajo es solo alguien que nunca atendió sus desequilibrios mentales y pretende que los que le rodean se hagan cargo de sus errores, desprecio al mundo y ego descomunal.
Ignoro por qué recibí esta madre.
Ignoro por qué quiso seguir y traerme. ( La obligaron)
Muchas razones que pueden comprenderse o no, pero hay algo que se debe decir y dejar de romantizar y es que no todas las madres son buenas.
En mi ruta he sabido historias terribles de madres sin corazón, referencias que alivian este recuerdo subjetivo
La mía rompe familia nuclear, desequilibra y prioriza a sus hermanas ( mujeres ajenas) pegadas, incrustadas, un amor enfermizo, inexplicable, con aroma a vulgar.
Solo al traer hijos a este mundo hay conciencia de cómo ser madre, de cómo fue la tuya.
"La vaca no se olvida de cuando fue ternera" Decía mi abuelo.
Yo diría:
"La vaca no se olvida de cuando la criaron como oveja"
No todas las madres son buenas.
martes, 28 de junio de 2022
Blanca, la perrita sorda.
domingo, 26 de junio de 2022
Un chelín
Obsesionarse con dinero, desgarrarse y sufrir por él, qué vulgaridad más humana!
Sufre, sufre el hombre sin memoria, sin ancestros, sin amor.
El sufrimiento es una ilusión manipulada
Sufre apegado a su ego construído, preso, ingrato, el ignorante espiritual.
Al que no trasciende hay que dejar pasar, tal vez aportar con entusiasmarlo para que pase rápido
sin trascendencia alguna,
como una humorada pasajera.
viernes, 11 de febrero de 2022
Funeral piola
No sé si quisiera muchos autos tras la carroza que llevará mis restos materia, los observaré desde el viento tratando de entender el dolor, un dolor inventado.
Sería mejor reir y celebrar, digo yo, ya que me voy, es mi turno, porque al fin vuelo sin lo que acongoja al ser humano, esos pensamiento llenos de soberbia y autoconvicción.
Y qué me pone feliz? Bueno todo lo que viví y superé, todo lo que aprendí y también lo que acepté al final ya sin condiciones, sin autoregañarme. Eso es amor y me pone feliz, me enamoré de mi porque era la única forma de creerme , aceptarme y autoconvencerme, nunca conocí a alguien más fuerte y sincero.
Fui la única que me creí tanto como yo misma.
Por eso voy feliz a ver si tengo suerte en esta muerte y en la próxima ruta encuentro un lugar para mi.
Y si despierto formateada, ojalá sea en un colibrí, uno común, que no llame la atención más que de los que lo quieran cuidar sin encerrar.
domingo, 12 de diciembre de 2021
Palabras en espiral
Cuando era pequeña no pensaba en el futuro mientras no lo veía, debe ser en el momento que ya entro al colegio y tomo autobuses con un adulto cuando comienzo a percibir que hay muchas puertas para abrir, abiertas, para golpear, en fin.
No sentía que mis progenitores las veían tan claras como yo y ellos si, (supongo que medio inconscientes), ponían muros para que yo no pudiera ver, ni pasar, es más, ponían el muro, se iban a trabajar y me dejaban con ese muro junto a una señora que me cuidaba tan o más pequeña que yo, alguien que ni siquiera sabía que eso era un muro.
En la medida que fui creciendo hubo ya un momento en que veía que el muro se ponía casi a mi altura, tal vez en unos años ya pueda ver por sobre él, pero lo que yo haria si o si, era escalarlo y pasarlo, necesitaba llegar a ver más muros, treparlos y pasarlos, mi camino sería cruzando, derribando, escalando, jamás el lineal y aburrido que todos hacen para no alterar qué se yo.
Además era claramente más rápido.
También percibí que mis padres no podían construir más alto el muro, porque no tenían la altura necesaria.
El universo es un labertinto, lleno de muros que propone un camino que sigas, uno camina sin cuestionarse mucho, de acuerdo a tus orígenes, ancestros, dramones familiares, secretos oscuros y cancerígenos, prejuicios limitantes, educación, entorno y amor..
El amor es una frecuencia a seguir, sin ver, sin calcular.
El amor incondicional es una opción que te empuja a la verdad, es terrible porque no te percatas que existe hasta que el ser que te lo entregaba muere, era el ser menos cómodo en su laberinto que eligió con amor, un ser muy elevado.
Para mí desaparece, se desintegra, una capa de mi frecuencia, un halo que hoy no está. Intuyo que pronto reaparecerá formando parte de mis nudos energéticos de inspiración universal, pero falta elevarme, aun soy nada y no poseo la capacidad, la estoy buscando y descubro mucha ignorancia, no estoy preparada.
Entonces el dolor te detiene y ahí si puedes observar donde estás, en medio de un laberinto, lleno de opciones y esa fuerza, esos brillos de alegría, esas señales que a veces me llamaban solo por curiosidad ya no están... Es un pequeño tiempo, finalmente un instante en que comprendes que esos conocidos no están, pero que hay más, no tan amados en la materia y en esta dimension, pero hay más, están en muros más altos o lejanos y no tengo la altura para alcanzar, pero si la fuerza para derribar, tal vez ya debo comenzar a buscar como crecer para llegar a altura y fuerza, soltar lo que inertemente me arrastra, busca que vuelvas a ser pequeño, no por maldad, por ignorancia, competencia, valores entregados en esa infancia ajena quedando arraigados de por vida, tan pesados que no le permiten elevar.
Muchos confundidos solo calculan, calculan lo alcanzable, lo domable, lo que los muros te permiten ver, ellos sienten satisfacción al crecer haciendo más fuertes y bellos estos muros, una zona de confort controlada, cómoda, sin asperezas, sin dramas aparentes que esucien esta pulcra perfección.
Me parecen necesarios hoy, porque sin ellos no tendríamos los peldaños que nos ayudan a elevar y son tan felices y cómodos en sus pasillos del laberinto, sin ser capaces de ver que uno pasa por sobre ellos en una búsqueda ignorada, ni de mucho interés, beneficiando a quienes nos elevamos, porque llega un momento donde no ven y no son capaces de actuar frente a nuestro bienestar espiritual.
Lo mejor que puede pasar es que no existamos para ellos.
Sueño : “El ratón negro y el ratón blanco no pueden pasar, porque hay un bello hamster muerto en el camino.”
miércoles, 28 de abril de 2021
Primera Cita
En nuestra primera cita Felipe no siguió mis consejos de usar calzoncillos largos y casi muere de hipotermia.
Al enterarme luego de revivirlo, casi lo mato de vuelta.
Le gusto.
jueves, 25 de marzo de 2021
Campamento Tomado
Cuando era niña, vivía en Monitor Araucano número dos, dirección impresa en mi cerebro hasta hoy, pienso que va a estar toda mi vida ahí, como reacción reflejo eterna.
Me dejaban a cargo de la Señora Silvia, una nana muy gorda que vivía en un campamento tomado muy cercano a nuestra casa.
Con la señora Silvia cuando no estaban mis papás, íbamos al campamento y pasábamos mucho tiempo allá, recuerdo que lo pasé bien y me gustaba mucho pasar el tiempo con niñas allá, había una que me parece que era sobrina de la Señora Silvia que se llamaba Pocha, de 17 años aproximadamente, era alta y hacía peinados cools para mi.
Las separaciones de las paredes eran géneros y telas gruesas, el piso era de tierra, no había negocios normales.
Recuerdo montar en triciclo y hacíamos carreras, eran de fierro, lo pasaba bien, había una niña de mi porte, no recuerdo su nombre y me aburría con ella, pero tenía los peinados que hacía la Pocha, entonces una vez le pedí que me hiciera el mismo de ella que consistía hacer una partidura de cuatro partes en la cabeza y cada parte una trenza, un poco estilo africano.
Tranquila yo con el nuevo look hasta que llegó mi mamá y recuerdo que no le gustó mi peinado, luego Pocha no me hizo más peinados y después de eso mis idas al campamento disminuyeron, lo que indujo a escaparme y llegaba donde ellos igual y pasaba las tardes un poco a regañadientes de la señora Silvia, pero estoy segura que en el fondo de los fondos, le complacía que yo me sintiera cómoda y feliz en sus reinos, me quería.
Un día me levanté temprano para ir, era invierno y hacía frío, esto quedaba a los pies del cerro San Cristóbal, vivíamos muy cerca, es más desde la puerta de mi casa veía el campamento.
Esa helada mañana cuando vi desde la casa, era algo tan extraño que mi cerebro no podía decodificar y me apresuré a salir
No había nada, era un basural, me costó unos buenos minutos entender el contexto y me dolió mucho alguito en el corazón cuando lentamente comprendí que no estaban.
Caminando sobre lo que dejaron, cabezas de muñecas, ropa, triciclos buenos pero esos antiguos, pelotas pinchadas, algo que me perturbaba era cómo habían desaparecido las casas, las calles o pasajes que había, todo desapareció, era similar a imágenes post guerra, no entendía y tampoco podía preguntar, ni llevar nada de recuerdo ya que era un conflicto en mi hogar.
No lloré, pero creo que experimenté por primera vez la desolación, ese un nudito en el corazón.
FIN