Me hacen llorar cuando se van, se arma un espacio vacío en mi existir temporal, gris, con lágrimas gelatinosas que me cuesta ver, es mejor detenerse y llorar de verdad. Es ahí que sale y vuela engendrando las semillas del amor incondicional y justo ahí aparece el colibrí, con su susurro al moverse en el espacio, tan cerca que te hace enfocarlo, observarlo, admirarlo y comienza el aceptar, te hace ver que florece una flor inesperada, te hace ver que cae una estrella.
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